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RELATOS Y LEYENDAS DE LA SIMA DE CABRA
IV CENTENARIO DEL QUIJOTE Los geógrafos árabes denominaban a esta franja montañosa Yabal Siba, es decir, “montañas de la sima”.La amplia boca de esta caverna y la magnitud de su verticalidad, 116 metros completamente extraplomados, llevaron desde antiguo a los lugareños a imaginar innumerables, profundos y escabrosos misterios que dejaron reflejados en citas, leyendas y descripciones, al igual, que ilustres plumas dejaron también plasmados en sus relatos de ficción alguna que otra hazaña acaecida en la cavidad. "Cerca de Cabra hay una sima conocida por el nombre de Al-Arub, a cuyo extremo no se puede llegar ni explorar su fondo. Es una de las puertas que dan acceso a los vientos, y por eso es Llamada también Bir ar-rih, el "pozo de/ viento". Cierto califa de los Banu Omeya había ordenado al gobernador de Cabra que rellenara aquella caverna, reuniendo a tal efecto a las gentes de la comarca y vigilando en persona la operación. Cumpliendo la orden, empleo a la gente durante un cierto tiempo en aquel trabajo, utilizando especialmente paja y hierba para rellenar la caverna. Cuando el trabajo estuvo terminado, el gobernador se sentó a la entrada de la caverna a fin de redactar para el soberano un mensaje anunciándole que sus órdenes habían sido cumplidas. En este momento el suelo tembló y todo lo que había servido para tapar la gruta se sumió en la tierra. Ocurrió justo cuando el gobernador pudo aun escapar del peligro. No se llego desde entonces, tampoco antes, a alcanzar el fondo de la caverna. No se supo tampoco a donde se había ido todo lo que se había echado dentro para rellenarla. Sin embargo, poco después de ello, se vio que parte de la paja utilizada reaparecía por algunas fuentes de la Montaña. A esta gruta es a donde fueron arrojados vivos un cierto número de esclavos que fueron hechos prisioneros por una derrota que sufrieron. "
Esta leyenda del geógrafo magrebí Ahmad al-Udri, del siglo X, es la primera referencia escrita que conocemos de este legendario abismo. Otros compiladores árabes posteriores como al-Himyari, Maqqari o Qazwini hablan de la Sima en parecidos términos. ¡Cuántas leyendas como ésta no se habrán narrado a lo largo de los siglos sin que tengamos constancia de ellas, dado que este fenómeno natural es más antiguo que la misma historia del hombre!
A mediados del siglo XV, Juan Padilla"El Cartujano", en su obra en verso "Los doce triunfos de los Doce Apóstoles", considera la Sima de Cabra como una de las doce entradas del Infierno. Desde su boca, dice, se alcanza a ver a los condenados, en este caso los judíos, siendo el apóstol Santiago el encargado de taparla.
Según algunos autores, en el año 1.558 el ilustre escritor D. Miguel de Cervantes marcho con su familia a Cabra donde permanecieron cinco años. Su conocimiento de la Sima le llegó a impactar de tal manera que la cita varias veces en sus obras. Así, en el "Viaje al Parnaso" en las advertencias que Apolo manda a los poetas españoles: “se da aviso particular que si alguna madre tuviera hijos pequeñuelos traviesos y llorones, les pueda amenazar y espantar con el coco diciéndoles: "Guardaos, niños, que viene el poeta Fulano, que os echará con sus malos versos en la Sima de Cabra o el pozo Airón".
En "El celoso extremeño" escribe: " Éste sí que es juramento para enternecer las piedras. Mal haya yo si más quiero que jures, pues con solo lo jurado podías entrar en la misma sima de Cabra". De igual manera, en "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha", en la segunda parte, capitulo XIV, dice: "Otra vez me mandó que me precipitase y sumiese en la Sima de Cabra, peligro inaudito y temeroso, y que le trujese particular relación de lo que en aquella escura profundidad se encierra... ". En dicho capítulo, y acerca de los caprichosos mandamientos de su amada Casildea de Vandalia, continuaba el Caballero del Bosque confesando a Don Quijote: "Despeñeme en la Sima y saque a la luz lo escondido de su abismo, y mis esperanzas, muertas que muertas, y sus mandamientos y desdenes, vivos que vivos".
Durante el reinado de Felipe II, el cronista Ambrosio de Morales, se propuso “obtener la catalogación particular de los pueblos, como base para la descripción e historia general de la Monarquía”. Como era un trabajo muy amplio se encomendó esta tarea a cada pueblo.
La obra Las Antigüedades de las Ciudades de España de1575, constituye el primer análisis metodológico de las fuentes arqueológicas necesarias para elaborar la Historia.
Data de esta época una leyenda, que narraba cómo la gente poderosa y pudiente, encargaba traer del extranjero grandes bloques de piedra en mármoles preciosos. Estas tallas gigantes que necesitaban hasta la ayuda de seis personas en su transporte, eran arrojadas en la Sima por el placer de escuchar el estruendo de un golpear infinito, cuyo eco aburría a los oídos de los causantes o creyentes en cumplir un deseo.
Felipe III ascendió al trono, como leyenda para introducir miedo y contribuir a la expulsión de los moriscos narra Ambrosio de Morales, que Felipe III divulgó la noticia de que contaba con “un aposento dónde cabían todos”con claridad manifiesta estaba refiriéndose a la Sima de Cabra, esto motivó que muchos emprendiesen la huída. En 1.641 D. Luis Velez de Guevara, en su obra "El Diablo Cojuelo" nos narra textualmente: "Luego Cabra; celebre por su Sima, tan profunda como la antigüedad de sus dueños... ".
A partir de 1.667 comienza el interés científico por la Sima. El cronista De la Vega Murillo y Fray José Laguna realizaron la primera medición, "con un cordel de 300 varas y una pesa de reloj de 6 libras, obteniendo la cifra de 231 varas de honda". También contaban la siguiente Leyenda: "Doña Blanca Benavides, de noble cuna, se enamoró de una persona de baja condición. Su familia, por tal motivo, decidió echarla a las oscuras profundidades de la Sima de Cabra vestida con sus más ricos trajes y aderezos. Corrieron la voz de ir a ver a un pariente lejano. Iba en litera cortejada como una reina, se detuvieron a merendar cerca de la sima y entre chanzas y bromas dieron tal empellón que esta cayó dentro, volviéndose contentos de haber dejado sepultada su deshonra. No cayó al fondo, sino que quedó agarrada por la saya a una higuera. Doña Blanca, viendo su desesperado fin, se encomendó a la Virgen de la Sierra. A las voces que daba la señora los pastores huían como si fuera el demonio el que los llamara. Hasta que a los tres días pasó por allí un soldado que la rescató, llevándosela a tierras de Jaén, dónde vendió sus joyas para costear su dote de monja.
Pero es en el año 1.683 cuando encontramos la primera referencia de un descenso real efectuado a la Sima de Cabra; de hecho, este descenso, que transcribimos a continuación, supuso la realización del primer rescate espeleológico del mundo: "Siendo corregidor de Cabra D. Diego de Ojeda, se dispuso que bajara a la Sima el oficia/ de cantería D. Fernando Muñoz Romero, quien se ofreció para la extracción de un cadáver que se suponía arrojado para encubrir un asesinato. Al efecto, condujeron a la boca gran cantidad de maromas y maderos, y un palo muy grueso y largo, en el cual se pusieron tres garruchas en medio de el, muy afianzadas. Acercaron a la boca un torno de madera muy grueso del que iban soltando dos cabos: e/ uno en que se pudieran ir afianzando el dicho Fernando Muñoz Romero, y el otro en que se pudiese atar, si se hallase, algún cuerpo difunto. Después de confesarse con el Padre Fray Miguel Serrano, y después que le hubo absuelto, descendió Muñoz Romero con dos hachas encendidas en presencia del referido corregidor, de un escribano, de muchos clérigos y frailes y mas de trescientas personas de la villa, que concurrieron a un acto jamás visto ni oído de aquellas sencillas gentes. Transcurridos tres cuartos de hora y hecha la señal convenida, los seis hombres que estaban en el torno fueron tirando de la maroma en que venía Fernando Muñoz, y de la otra en que venia el cadáver de Pedro Ochoa. Habiendo llegado a lo más alto se reconoció venir el bulto delante y el dicho Fernando Muñoz detrás con las dos hachas encendidas en la mano. Todos los circunstantes le recibieron con gran regocijo y admiración, pues creían no volverlo a ver mas".
A Muñoz Romero, considerado hoy día el primer espeleo-socorrista, se le atribuye la siguiente leyenda: “dio oscuras noticias de aquél misterioso lugar, a causa del pánico que se apodero de él en los momentos del descenso. Tiraron de la cuerda en que venía el cuerpo difunto y por haberse enredado las dos cuerdas lo llevó en el hombro izquierdo hasta lo alto de la Sima. Buena prueba de ello fue que al parecer, esta pericia le condujo pocos días después a la muerte. Todos estos sucesos rodearon a la Sima de un aire trágico y misterioso, fomentado cada día más su popularidad”.
En 1.751 se refleja una vez más la relevancia de la Sima al quedar esta bien determinada en el piano del término municipal de Cabra del catastro del Marqués de la Ensenada, y también en el mapa del Reino de Granada de Tomás López.
La primera exploración científica es realizada en 1.841 por parte de los catedráticos D. Pedro de Torres y D. Nicolás Fernández, del Colegio de Humanidades de Cabra. D. Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico-Histórico de España del ano 1.846, refería sobre esta exploración lo siguiente: "Gran numero de milicianos nacionales armados, formaron cordón circundando la Sima, para proteger en sus trabajos a los actores de aquella escena, para que la concurrencia, de cuatro o cinco mil personas, no entorpeciera la marcha de las operaciones. Después de haber hecho descender el día antes hasta lo más profundo de la cisterna un perro y una luz para comprobar bien el estado de la atmósfera, bajaron utilizando un firme tablado mediante tres tornos, hasta llegar a una buena explanada que distaba de la boca 140 varas (unos 117 metros de profundidad). De tan diferente manera opinaron los señores Torres y Fernández, que mientras uno decía que la formación de la Sima era obra exclusiva de la Naturaleza, el otro decía que era debida a la mano del hombre". Estas divergencias dieron lugar a corrientes de opinión muy dispares, y hubo quienes no solo atribuyeron la construcción de la Sima a los árabes, sino que remontaron su origen a civilizaciones más antiguas como la romana y la cartaginesa.
A pesar de que todos estos descensos a la Sima de Cabra con carácter científico se realizaron hacia el año 1.841, el nacimiento de la Espeleología no se considero relacionado con estas exploraciones, sino que a nivel mundial, y 48 años después, todos los autores coincidieron en señalar al francés Edward Alfred Martell, en el año 1.889, como el pionero de la moderna Espeleología. A las diez de la mañana del 8 de mayo de 1905 los señores D. José Muriel Palomeque, primer teniente alcalde de esta ciudad, el arcipreste y compatrono D. Antonio Pérez y Mora, el patrono D. Antonio Vargas y Amorín, inauguran la lápida que fue colocada y tallada junto a la boca de la Sima, en conmemoración del tercer centenario de la publicación de "El Quijote", por el Claustro del entonces Instituto General y Técnico y el Real Colegio de la Purísima Concepción de Cabra, en la actualidad Instituto de Enseñanza Secundaria "Aguilar y Eslava".
Con los acordes de la Marcha Real fue descubierta la citada lápida en nombre de S.M. EL REY DON ALFONSO XIII y del Excmo. Sr. Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, dirigiendo la palabra al numeroso público que presenciaba el acto, encomiando su importancia y trascendencia, declarando inaugurado el monumento y terminando con entusiastas vivas, a S: M. el Rey, a Cervantes, a España y al pueblo de Cabra que fueron calurosamente repetidas por todos los asistentes.
ÚLTIMA LEYENDA
Donde se relata la profecía que le hizo un adivino a Don Quijote: -Escuche, pues, preste atento oído y sepa vuesamerced que cuando pasen aproximadamente unos cuatro siglos, habrá gentes con luces en las cabezas y de buen andar por las cuerdas, capaces de poner fondo y extremo a la misma Sima de Cabra. Proeza de juiciosos hidalgos y reveladores de curiosidades y misterios, que con vestimentas y gran parafernalia idónea para el caso podrán vencer a gigantes como éste, el mayor de todos los tiempos.
-No podrá ser nunca fruto de adivinación alguna, ese pensamiento tuyo de tan extraño gusto, ni aunque adivino de tal fama la profecía acierte. Tan desventurada hazaña acabaría con todas las Leyendas y Relatos de un lugar así, en el que hasta la misma Casa de Acuñación, arroja las monedas mal elaboradas o ya estropeadas por el uso, para que no puedan ser recuperadas por nadie en manera alguna, y donde también se hallan sepultados incontables tesoros que se acumularon a través de los tiempos.
Quizás sea empeño vuestro, esta imaginación alcoholizada y febril de tan acentuado desatino. ¿Acaso podría venir un mundo que destruyese los libros que relatan aconteceres tan sabios, que a la propia sabiduría enloqueciese?
Descansa adivino charlatán, que si todo esto por fatal destino ocurriera, resucitaría yo presto para calzar los artilugios que mencionas, para que todos puedan gozar viendo a un Quijote nuevo, pues semejante mundo de locura, no podría perderlo el mayor de los caballeros aventureros.
ÚLTIMAS NOTICIAS Próximos a la celebración de un centenario más, es decir “Medio Milénium del Quijote” continúan las excavaciones en la Sima de Cabra. Todo un libro encuadernado en hojas de piedra que no deja de sorprender en hallazgos de gran valor científico e histórico. El gran grosor del sedimento acumulado en siglos de Geología y Costumbres da la razón a todos los que advertían que este lugar no tenía fondo.
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